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domingo, 28 de enero de 2018

Creaciones literarias

El siguiente relato lo ha creado Sergio L. de 1º ESO A
                                                              
CHARLI

En un futuro me gustaría llegar a ser un gran periodista, con un matrimonio feliz y el suficiente dinero para una casa, coche y comida.
Ese era yo con nueve años, hace diecinueve años. La verdad es que eso me hubiera gustado. Pero seamos realistas: nada de eso pasó.
Esta es la historia de mi vida, mi nombre es Charli.
A partir de los 15 años me di cuenta de que todo no era tan fácil, pero seguía con los mismos sueños.
A los 21,  justo al terminar por fin bachiller y catear 3 veces, en 1.º, 4.º y 1.º de bachiller, busqué un trabajo para pagarme la carrera. No encontré nada, así que le pedí un poco de dinero a cada uno de mis tres hermanos y dos hermanas, incluyendo padres, los que se divorciaron cuando yo tenía ocho años y por eso lo de la familia.
Al empezar la carrera estudié día y noche, siete días a la semana y 365 días al año. Al acabarla, por fin, intenté conseguir un trabajo de periodista en varios sitios y ciudades de Europa y América. Tampoco encontré nada, ni siquiera en el bar de la familia, ya que les había pedido dinero y me fui de casa dejando un mensaje a cada uno. Pero no lo pensé bien, ya que mi familia es muy rencorosa.
Más tarde, con el poco dinero que me quedaba, pude comprar un vuelo a Japón para empezar una vida como ayudante en una residencia. Allí vendí casi todo lo que tenía para pagar una casa en alquiler. Todos los días iba a ayudar a la residencia y trabajaba junto a un hombre llamado Sora cuyo significado es cielo en japonés. 
–A mí la verdad es que me gusta Sora, pero… ¿tú crees que él me querrá? Le comenté a una anciana llamada Shiro.
¡Claro! ¡Pero no te das cuenta de que te mira todo el rato!
Así que me decidí, me acerqué a él y le dije: 
¿Quieres salir conmigo?
¡Claro! Me contestó.
Al día siguiente tras acabar nuestro turno, nos fuimos a tomar un café en una cafetería muy mona pintada de morado, con bastantes plantas y personas. Allí nos conocimos mejor: los dos éramos tímidos, pero graciosos.
Ahora vivimos juntos y en la residencia me han ascendido y el sueldo es bastante bueno. No es el futuro con el que soñaba, pero es el presente que me hace feliz.