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martes, 30 de mayo de 2017

Ganadores del Concurso Literario (I)


Poema ganador de la categoría de poesía de 1.º y 2.º de ESO

Despedida 

Un adiós olvidado,
un te quiero susurrado,
un beso robado,
un instante desperdiciado.

Nuestro último día,
nuestro pequeño momento,
nuestra última despedida,
nuestro último adiós.

El sol se alzaba ante nosotros,
robándonos nuestros último encuentro,
una excusa sorda pronunciada,
un último adiós bajo el sol.

Autora: Elisabeth C. R. (2.º ESO)

Cuento ganador de la categoría de narrativa de 1.º y 2.º de ESO

La mente traiciona

Ella salió como cualquier día. Simplemente divisó a lo lejos las montañas antes de llegar y sintió como algo raro.
Iba llegando y cada vez tenía más punzadas en el pecho, como si algo le asustara; a la vez que andaba, le temblaban las manos, sudaba... como si algo extraño viera o sintiera, pero no podía percibir lo que era.
En cuanto llegó, se quedó como sorprendida. No recuerdo si por miedo, alegría, confusión... Fue algo extraño y en el momento en que vi esa cara con tanta confusión, me quedé con la duda de lo que ocurría. Ella no cambiaba su cara de impactada, por lo que yo pensé que sería bueno que me acercara para poder preguntarle por lo que le ocurría. Ella me miró y de repente, la vi arrodillarse frente a ello y decía con cara de alegría algo que fue difícil de entender, ya que lo decía con tanta rapidez.
Al día siguiente la vi que venía otra vez. Esta vez venía mucho más relajada y comenzamos a andar hacia el monte como todas las mañanas. Mientras subíamos, me contaba por lo que al día siguiente no podría quedar para subir a andar. De repente vi que se quedaba como extrañada, como si hubiera escuchado algo. Yo la intenté relajar, ya que la veía algo asustada y lo conseguí. Seguimos subiendo y yo, que estaba con la duda de lo que podría haber ocurrido, le pregunté. le dije que me explicara lo que le ocurrió ayer y hoy...
De repente se creó un silencio a la vez que dejaba de andar. La vi que se quedó mirando, ya que estaba como si algo la hubiera molestado. Después volvió a seguir andando, pero con un gran silencio. Yo no me atreví a volver a preguntarle, por lo que le conté algo divertido por el daño que le hubiera podido causar, simplemente para que se relajara y lo olvidara. Aún me sigo preguntando por lo que le hubiera ocurrido en esos momentos y también me pregunto por qué se puso tan nerviosa al preguntarle eso. Dejé el tema para evitar problemas.
Al día siguiente, como ya me había informado, no la vi. Fui muy relajada, pero algo diferente, ya que no tenía con quien hablar.
Y al día siguiente no la vi llegar y tampoco me asustó, ya que pese a su problema, me extrañó. Me informé y estaba ingresada, algo que yo desconocía. Según me dijo su hermana, fue algo voluntario y desde entonces, ya no supe más.

Autora: Carolina M. R. (2.º ESO)